"Algo de mis Yo's Puntosuspensivadas (…)" by Brenda G. alias Kamala Telb

Siddharta y Kamala

Palabras de Siddharta a Kamala

"Tú eres como yo, diferente de la mayoría de las personas, eres Kamala y nada más. Dentro de ti hay paz y un refugio a donde puedes ir a cada hora del día. Yo también puedo hacerlo. Poca gente tiene ese asilo y, sin embargo, todos lo podrían tener."

Ujuuum....ASI MISMITO!!

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miércoles, 29 de junio de 2016

"DESPERTAR EL DESAPEGO" por Michael Berg

DESPERTAR EL DESAPEGO

tema: Conceptos Kabbalísticos | Publicado en: June 29, 2016

En la porción de Kóraj aprendemos que incluso aquellas personas que seguían a Kóraj y no tenían intenciones puras podían de todas formas infundir la Luz del Creador en las herramientas que utilizaban al llevar lo que se conoce como la ofrenda para el Creador. Dado que, al igual que con Kóraj hubo sólo un 0.01% de pensamiento negativo en acción que lo arruinó todo, del mismo modo hubo un 0.01% de pensamiento positivo en acción que reveló la Luz. Así que, claramente, aunque las acciones que realizamos en la actualidad, infundidas con nuestro ego, revelan Luz —quizá hasta una gran Luz— no es la Luz máxima. No es la máxima bendición ni la eliminación del dolor y el sufrimiento de este mundo por completo. Eso no puede ocurrir mientras nuestro trabajo, tal y como lo hacemos en la actualidad, siga infundido de nuestro Deseo de Recibir para Sí Mismo.

¿Y cuál es una de las herramientas más poderosas para llegar a ese punto? Está escrito: vayiplú al peneihem, cuando los israelitas rodearon a Moshé y a Aharón, “Y ellos cayeron sobre sus rostros”. Todos los israelitas, guiados por Kóraj y las 250 personas que lo acompañaban, rodeaban a Moshé y discutían con él. Por lo general, cuando una persona discute con nosotros le respondemos con argumentos y nuestro ego se agranda mucho más. Pero Moshé no actuaba así, porque él conocía el secreto. Él sabía que las acciones no son importantes. Lo importante es la pureza del corazón. Asimismo, dice que Moshé y Aharón se postraron al piso simultáneamente. ¿Por qué lo hicieron? No hicieron esto por temor, tampoco porque estaban sobrecogidos por las emociones.

Rabeinu Bajiá, el gran kabbalista, nos da tres razones por las que ambos se postraron sobre sus rostros, y a mí me gustaría hablar de la tercera. Él dice que se postraron para demostrar y despertar una eliminación completa de cualquier apego emocional a la situación. Moshé sabía que la única forma en la que podía revelar Luz en esta situación, especialmente cuando estaba siendo atacado, era si se desapegaba de todo lo que estaba sucediendo. Porque cuando una persona se postra en el suelo y cubre sus ojos y su boca, acepta que nada de lo que suceda será bueno o malo para él.

La acción física de Moshé de arrojarse al suelo provocó el despertar de una conciencia espiritual. Moshé debía estar en una posición en la que no le importara si seguía siendo el líder, si Kóraj se convertía en el líder o incluso si, en su nivel más extremo, los israelitas lo mataban en ese mismo instante. La única forma en la que él podía mantener una conexión con la Luz del Creador era si en ese momento estaba totalmente desapegado a lo que iba a ocurrir después.

Ese es el primer paso. No sólo estaba desapegado, sino que también entendió que ni siquiera sabía cuál era el siguiente paso a tomar. No era suficiente decir: “Estoy desapegado de lo que va a suceder”, Moshé no permitió que su ego, su mente, le dijera cuál iba a ser el siguiente paso.

Este es un nivel de conciencia importante que a la mayoría de nosotros nos será difícil de alcanzar. Pienso que algunos de nosotros podemos visualizarnos llegando a un punto en el que digamos: “Estoy desapegado de esta situación, quiero que la Luz del Creador entre”. Pero de algún modo también sabemos qué es lo correcto que debería suceder; no obstante, debemos tener ambas cosas. Primero debemos estar desprendidos de la situación por completo, sin que el ego se involucre en lo absoluto. Y segundo, debemos decir que no sabemos qué es lo correcto que debería suceder. Todos los pensamientos, deseos y emociones de Moshé se eliminaron completamente de esta situación. Sus ojos y su boca estaban cerrados, lo que significa que ni tenía deseo de decir nada, ni sabía qué debía decir. Él se alejó por completo de la situación y quería sólo lo que la Luz del Creador quería.

Curiosamente, la razón por la cual juntamos los pies cuando rezamos la Amidá es porque cuando una persona entra en esta conexión, debe tener primero esta conciencia de estar completamente desapegado de lo que ocurre en su vida, además de decir en esencia: “No tengo idea de cuál es el paso correcto a dar, mis pies están atados”. Y a partir de esto la persona puede recibir tanto la orientación como el flujo completo de la Luz del Creador en su vida. Esa es la razón por la que juntamos los pies en la Amidá, y también es la razón por la que las personas algunas veces unen sus manos cuando oran. Aunque puede que no lo sepan, la razón original era despertar esta misma conciencia de estar de manos atadas, es decir: “No tengo ningún apego a lo que sucederá después, ni sé qué debería suceder”. Y únicamente cuando la persona no sólo realiza la acción física de unir sus manos o pies, sino que además despierta esa conciencia, la Luz del Creador puede realmente entrar.
Rabeinu Bajiá dice que debemos despertar esta conciencia al menos tres veces al día, es por ello que rezamos la Amidá con los pies juntos tres veces al día. Pero ¿cuándo fue la última vez que tomaste 5 ó 10 minutos, o media hora para hacer este trabajo (ver tu vida y todas las cosas en las que estás involucrado física y espiritualmente), y trabajaste por desapegarte de ellas por completo? Si realmente apreciamos esta enseñanza que recibimos en este Shabat, entonces entendemos que no hay esperanza de que nuestras acciones revelen la máxima Luz y bendiciones hasta que comencemos a tomar en serio este trabajo de desapego. Si podemos despertar este desapego —lo que se conoce como nefilat apaim— como lo hizo Moshé, entonces la Luz del Creador vendrá por completo a nuestra vida.

Cuando no tenemos apego a las cosas que estamos haciendo, no nos preocupamos por ellas y no nos molestamos por ellas. Ese es el máximo estado al que todos nos interesa llegar en nuestro trabajo espiritual. Debemos decir: “Estoy haciendo esto ahora porque pienso que es lo que el Creador quiere que haga en este momento. Si mañana Él me dice que debo hacer algo completamente distinto, estaré tan entusiasmado por ello como lo estoy por lo que hago en la actualidad”. Y ese es el regalo de este Shabat Kóraj, alcanzar lo que se conoce como nefilat apaim, alcanzar un completo desapego de todo lo que hacemos, y al hacerlo, permitimos que la Luz del Creador fluya a todo lo que llevamos a cabo y dirija por completo nuestra vida.   

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Kamala Telb | Brenda González
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