Todos hemos escuchado el viejo adagio: Antes del quebranto está la soberbia. A veces en la vida podemos estar avanzando con mucha confianza y seguridad en nosotros mismos. Llevamos las riendas del mundo y sentimos que nada puede detenernos. Nos sentimos invencibles y capaces de todo. Quizá creemos que provocamos nuestras bendiciones y nos sentimos orgullosos de haber creado una hermosa vida para nosotros y nuestra familia. Esta situación puede continuar por años hasta hacernos olvidar que hay una Fuente Divina de nuestras bendiciones. Podemos olvidar el papel que desempeñó el Creador en nuestra vida. Es tentador sentir que sólo nosotros somos los responsables de nuestra buena fortuna. Después de todo, ¿acaso no fue nuestra mente la que concibió la idea y nuestras manos las que la ejecutaron? Es muy fácil olvidar a quien nos dio una mente para pensar y las manos que nos permiten ser cocreadores en este mundo. En efecto, el Creador está involucrado en todo lo que hacemos y a veces sólo cuando olvidamos eso nos damos cuenta de cuánta ayuda necesitamos en realidad. Quizá pronto veamos que nuestra mente no es lo suficientemente brillante como para resolver cualquier problema por sí sola y nuestras manos no son tan fuertes como para enfrentar cualquier desafío, ya que sin la energía del Creador no tenemos nada. Un famoso músico dijo una vez: “El secreto para escribir una canción es no interponerte en el camino, para que así Dios pueda hacer el trabajo”. Si caemos y descubrimos que necesitamos ayuda, ¿qué hacemos? ¿Cómo regresamos al camino una vez que nos perdemos? Esta semana, el universo, con su gran sabiduría y compasión, sabe exactamente lo que necesitamos. Recibimos un camino para regresar a la Luz y recuperar la conexión que garantiza una fuente constante de plenitud y éxito. Esta semana el cosmos envía mucho consuelo y nos da la misericordia que necesitamos para levantarnos y comenzar de nuevo. Se abren nuestros ojos y corazón para ver la verdad que nos dice que en realidad nunca perdimos nuestra conexión con el Creador, siempre estuvo allí esperando a que nos reconectáramos con ella. Podemos acercarnos nuevamente a la Divinidad. Pedimos la ayuda para levantarnos y continuar. Esta semana regresamos al apoyo, la Luz y, más importante aún, el amor del Creador.
Nuestra ayuda de la semana es la porción de la Torá llamada Vaetjanán. Vaetjanán significa “Y yo rogué”. Se refiere al momento en el que Moshé rogó al Creador en nombre de él y de los israelitas, para obtener la ayuda y el apoyo para continuar en su viaje. Nuestro regalo de la semana es la oportunidad única para conectarnos con el Creador a través de las acciones de Moshé. Hablar con el Creador es una herramienta poderosa para reestablecer nuestro vínculo con la Fuerza de Luz. No estamos solos en nuestro viaje. Podemos y deberíamos pedir ayuda en el camino; no sólo cuando la necesitamos, sino cada mañana al despertar para mantener una fuerte conexión con la Fuerza que sabe lo que es mejor para nosotros y en qué dirección debemos dar el siguiente paso. Siempre se lee esta porción después del momento más poderoso y potencialmente difícil del mes de Leo. Es conocida como la semana del consuelo. Gracias al mérito de Moshé y su conexión con el Creador, podemos reconectarnos con la Fuente y superar cualquier error, eliminar la ilusión de que somos incapaces de levantarnos nuevamente. Moshé motiva a los israelitas, y a nosotros, a mantener la unión con el Creador. Les recuerda que el Creador los ama, y cita la liberación de la esclavitud de Egipto y otros milagros como prueba. Nosotros también podemos encontrar mucho alivio al recordar que el Creador nos ama y que sólo nos envía situaciones que están diseñadas para nuestro beneficio y crecimiento.

Es fácil llegar a pensar que sólo nosotros sabemos lo que es mejor. Podemos caer en un estado en el que nuestra única preocupación sean nuestros deseos y necesidades. En nuestro corazón podría comenzar a arder odio por quienes no siguen nuestros planes. Podríamos llegar a pensar erróneamente que somos los amos del universo. Pero el universo es un sabio maestro. Siempre llega el momento en el que tenemos que admitir a regañadientes que nosotros solos no podemos resolver un problema. Llegamos a darnos cuenta de que necesitamos la ayuda de los demás y, aún más importante, la ayuda del Creador. Nos damos cuenta de que estamos interconectados y dependemos de un Poder Superior. Si en el pasado elegimos apartarnos del camino del Creador, esta semana tenemos la oportunidad para elegir avanzar y reestablecer nuestro vínculo con la Fuente de todas las bendiciones. Fuimos creados a partir del amor y ese amor nunca muere. Si estamos listos para aceptarlo, siempre está allí para levantarnos, llevarnos en sus brazos y guiarnos por el buen camino nuevamente. Un camino en el que hay milagros, bendiciones y alegría.

Esta semana en tus meditaciones, busca renovar tu vínculo con la Divinidad. Siéntate en una habitación silenciosa y enciende una vela. Cierra los ojos y respira profundamente varias veces. Poco a poco, hazte consciente del centro de tu pecho. Siente cómo comienza a despertar tu chakra del corazón. Siente e incluso escucha tus latidos. ¿Qué susurra tu corazón? ¿Qué intenta decirte? Con humildad, háblale al Creador. Pídele estar nuevamente con Él. Pide la ayuda que necesitas y la fuerza para perseverar. Ábrete a regresar a esta Fuente, porque allí encontrarás respuestas y plenitud. Tú fuiste creado a partir de esta Fuente de Amor que siempre está disponible para guiarte.

Esta semana recuerda que nunca estás solo en este mundo y que el Creador siempre escucha tus pedidos de ayuda.
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